Estimado(a) Homofóbico(a):

Me da un chingo de coraje tener que escribirte esta carta; porque me parece muy frustrante tener que explicarte algo tan humano.

No acabo de entender por qué pierdo tanto tiempo en un tema que no deberíamos darle importancia; me da hueva tener que escribir del tema; pero como sé que a ti te importa demasiado lo que le atrae sexualmente al de enfrente, quiero compartirte mis opiniones.

Para amar a alguien, no necesitamos poner etiquetas.

La preferencia sexual de las personas únicamente incluye todo un gusto y una atracción por cierta estética física: te pone más cachondo tal género y eso es todo. Hay gente que esa “funda” llamada cuerpo, simplemente no le hace match con lo que tiene dentro; y ya.

Revísate y neta cuestiónate; quién chingados eres tú para darle permiso a alguien de elegir lo que le gusta y cómo vivir su vida. Incluso ponte a leer un poco, hay bacterias y animales que viven la homosexualidad, entonces si es natural, ¿no? Incluso si eres católico; ¿No te pidió Dios amar a tu prójimo? Que yo sepa no hay un apartado en la biblia donde especificó ciertas cláusulas para hacerlo.

Y aunque no hubiera información. Y de veras fuera “antinatural” y fuera “anormal”...  Te repito: ¿Quién eres tú para juzgarlo? o ¿Por qué te crees superior a alguien para “darle permiso de ser”?

Su cola, sus ojos y sus nalgas son suyas. ¿Por qué tiene que tener tu aprobación para usarlos, disfrutarlos y sentir que está bien lo que está haciendo?,¿Por qué carajo atacamos a alguien que vive su verdad y su esencia? Cómo podemos criticar o hacer menos a alguien que es totalmente transparente con lo que lleva dentro, y además se lo demuestra al mundo. ¡Yo creo que deberíamos reconocérselo! Y ojalá hubiera más gente que hiciera lo mismo: Vivir su propia vida a su antojo y bajo su propia concepción de felicidad.

¡Ama y ya, carajo!


Me parece increíble que sigamos cerrados de mente en temas de amor , queriendo que algo TAN ENORME se ajuste a nuestro “moldecito perfecto” y pequeño de lo que creemos “debe ser”.

Deja de apuntar al de enfrente y enfócate en ti; crece, diviértete, pásala chingón, expándete, deja algo bueno al mundo, comparte tu don, AMA y deja de chingar al otro.

Reflexiona sobre qué es lo que haces tú para mejorar, y deja de preocuparte qué le excita o le atrae a tu prójimo, de hecho creo que cada uno de nosotros debería de salir del clóset que nos limita y no nos deja mostrar quien realmente somos.

Te lo explico más a fondo en este video:

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